Cash-flow, o flujo de caja, describe cómo entra y sale dinero de una empresa durante un periodo determinado. Muestra los movimientos reales de liquidez: cuánto efectivo entra por la operación, inversiones y financiación, y cuánto sale en pagos, gastos y amortización de deuda.
¿Qué muestra el cash-flow?
El cash-flow no solo muestra si una empresa tiene ganancias en papel, sino si realmente dispone de dinero para pagar facturas, invertir y pagar salarios. Por eso es un indicador clave para evaluar la liquidez y la capacidad de supervivencia a corto plazo.
Tipos de cash-flow
- Cash-flow operativo - flujo de caja de la actividad principal, por ejemplo ventas y pagos a proveedores.
- Cash-flow de inversión - movimientos relacionados con compra o venta de activos, maquinaria, propiedades o inversiones financieras.
- Cash-flow de financiación - movimientos derivados de préstamos, amortizaciones, dividendos o aportaciones de propietarios.
¿Por qué es importante?
Incluso una empresa rentable puede quebrar si no controla su cash-flow. Un cash-flow positivo significa que entra más dinero del que sale, lo que da margen de acción. Un cash-flow negativo persistente puede ser una señal de alerta.
Ejemplo
Una empresa vende por 500.000 DKK a crédito en enero, pero recibe el pago en marzo. En la cuenta de resultados aparece una venta, pero en enero no hay liquidez para pagar facturas. Por eso el cash-flow puede ser negativo aunque haya ventas.
Relación con otros indicadores
El cash-flow se relaciona con rentabilidad de activos, capital de trabajo y beneficio bruto, pero se diferencia al centrarse en movimientos reales de dinero en lugar de resultados contables.
